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viernes, 17 de junio de 2011

Villa La Angostura fue declarada “en emergencia”





Zona de desastre


Villa La Angostura fue declarada “en emergencia”. Escasea el agua y se adelantaron las vacaciones. En Jacobacci las clases siguen suspendidas y ya hay desabastecimiento. Cómo sigue Bariloche.



Aunque la pluma del Puyehue no haya depositado nuevas cenizas sobre la Patagonia argentina, la vida cotidiana en distintas localidades de Río Negro, Neuquén y Chubut ayer fue aún más complicada, como resultado de las precipitaciones de residuos volcánicos de días anteriores. En Villa La Angostura, declarada ayer zona de “desastre y emergencia económica y social” por el gobernador neuquino Jorge Sapag, fueron adelantadas las vacaciones de invierno escolares, y la mitad de la población deberá restringir el consumo de agua potable hasta el sábado porque las cenizas rompieron una bomba subacuática. En Ingeniero Jacobacci, adonde llegó ayer por primera vez el gobernador rionegrino Miguel Saiz para reunirse con intendentes de la región, las actividades escolares siguen suspendidas y el desabastecimiento comienza a notarse en los almacenes. Es, dijo una habitante del lugar a este diario, “como un pueblo fantasma”. En tanto, las clases se reanudaron en algunos establecimientos de Bariloche, mientras que en todo Río Negro, estimó el director nacional de Emergencia Agropecuaria, Haroldo Lebed, el gobierno nacional asistirá a unos 3000 productores afectados por la ceniza.

El decreto con que el gobernador neuquino Jorge Sapag declaró zona de “desastre y emergencia económica y social” a Villa La Angostura incluye también a todo el departamento Lagos, con sus parajes aledaños a la ciudad turística. Esa declaración “significará importantes beneficios impositivos y subsidios especiales”, señaló el secretario de Gobierno de Villa La Angostura, Ariel Domínguez. Desde la gobernación anunciaron que Sapag envió a la Legislatura neuquina un proyecto para que la medida cobre fuerza de ley provincial. En tanto, hasta mañana la mitad de la Villa deberá restringir su consumo de agua potable: las cenizas caídas averiaron la bomba subacuática de Estación Quetrihué, una de las dos máquinas con los que los habitantes se abastecen de agua potable desde el lago Nahuel Huapi. “Máxima racionalización” es lo que pidió la municipalidad a nueve barrios, al tiempo que aseguró que “ya están trabajando buzos de Prefectura Naval para desmontarla y repararla –dijo Domínguez en referencia a la bomba–, lo cual demandará unas 48 horas”, desde la mañana de ayer. La otra bomba, de momento, “está funcionando sin inconvenientes”.

Con ayuda de los bomberos voluntarios, la empresa EPEN, señaló también Domínguez “logró recuperar el servicio de energía eléctrica en un 40 por ciento de la localidad, que no tenía electricidad en forma casi permanente desde la semana pasada”. Las vacaciones de invierno en las escuelas públicas del lugar empezaron a regir desde el miércoles 15, luego de que el Consejo Provincial de Educación las adelantara.

En la Villa persisten capas de cenizas de alrededor de 30 centímetros de altura. El Ministerio de Salud de Neuquén anunció que en los próximos días llegará al lugar un equipo de “abordaje psicosocial” especialmente preparado para contener psicológicamente a los pobladores. El grupo, enviado por el ministro de Salud nacional, Juan Manzur, mantuvo ayer una reunión con el ministro de Salud provincial, Daniel Vincent, y la directora del hospital de Villa La Angostura, Alejandra Cristina Piedecasas. Se trata de psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales entrenados en situaciones de crisis, que han tenido a su cargo la contención de los familiares de las víctimas del accidente del avión de la empresa Sol, a mediados de mayo.

En Ingeniero Jacobacci, “la situación es mucho más compleja que en zonas turísticas”, explicó a este diario Claudia Huircán, periodista de Radio Nacional Jacobacci. Allí llegó ayer el gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, para presidir un encuentro con intendentes y comisionados de fomento de la región. Aun antes de llegar, en el proyecto que había enviado a la Legislatura provincial para solicitar que la zona fuera declarada “de desastre”, describía un “escenario casi dantesco” para referir la situación de pobladores y productores del sur rionegrino. “Toda la región se encuentra bajo los efectos de una fuerte sequía desde hace más de cinco años y ahora los pocos pastos disponibles quedaron tapados por 20 centímetros de ceniza”, explicó el presidente de la Federación de Sociedades Rurales provincial, Luis Sacco.

En Jacobacci, “esta ceniza hace la diferencia entre unas poquitas ovejas que tenía la gente y no tener nada”, contó la periodista Huircán. Lo extremo de la situación, además, “está desnudando las necesidades de la zona urbana”, como la subsistencia de “la gente que vive de hacer changas, que barre patios, que hace algún arreglito en alguna casa y ahora no sabe qué va a hacer”. Ayer, en el pueblo había energía eléctrica, y ya habían llegado al lugar tres equipos generadores enviados por el gobierno nacional, y que fueron instalados como reserva. Asegurar la energía, explicó Huircán, es asegurar el agua, porque se trata de zona semidesértica y es preciso extraerla con bomba. En algunos comercios, “no en todos”, productos básicos, como el azúcar, se encarecen de un día al otro; en otros, comienza el desabastecimiento. “Algunos almacenes, anoche (por el miércoles) ya no tenían leche en sachet ni otros lácteos”. Ayer no cayó nueva ceniza, pero el viento movía de un lado al otro la precipitada los días anteriores. “Está todo lleno de ceniza. Cuando corre viento, es una ciudad fantasma. La gente está metida en su casa.”

En tanto, algunas escuelas reanudaron las clases en Bariloche. Sin embargo, algunos habitantes comienzan a manifestar su descontento con la falta de información que las autoridades brindan a la comunidad. “En 12 días de emergencia, no hay un organismo que brinde tres partes informativos diarios: no sabemos si la ceniza es o no tóxica, qué pasa con el transporte, qué pasa con los servicios. Nada”, dijo a este diario Susana Lara, integrante del Consejo Indígena (CAI). “Necesitamos la información para tomar decisiones cotidianas: salir, mandar los chicos a la escuela.”